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ESTACIONES DE LA L9 DEL METRO DE BARCELONA

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  • Obra: Estaciones de la L9 del Metro de Barcelona
  • Situación: Estaciones de La Salut y Llefiá, Barcelona
  • Autores: Alfons Soldevila Barbosa, Alfons Soldevila Riera y David Soldevila Riera
  • Promotor: Generalitat de Catalunya, IFERCAT
  • Constructora: UTE - Arquitectura Gorg

Las estaciones de La Salut y Llefià pertenecen a un tramo de línea de metro por donde el tren circula a grandes profundidades. Dos son los aspectos esenciales a resolver: el efecto de claustrofobia y el efecto de vértigo en la bajada a los andenes, con caídas pronunciadas. La claustrofobia se ha resuelto retro-iluminando las paredes más conflictivas para hacer el espacio más transpirable. Para reducir el efecto pozo se ha apostado por una secuencia de pasarelas con luminarias que atenúan la vista hacia el abismo.

El vestíbulo de la estación de La Salut recibe luz natural mediante un gran lucernario. Los accesos se realizan a través de pasillos que parten de gran atrio iluminado artificialmente, conducentes al espacio iluminado por el lucernario. Uno de los pasillos, de gran longitud, utiliza la inclinación de las paredes como mecanismo para reducir la monotonía del recorrido. Todos ellos están recubiertos de chapa galvanizada embutida.

La estación de Llefià se encuentra a más de treinta metros de profundidad. El vestíbulo principal se encuentra incorporado en un zócalo de equipamientos públicos que incluye espacios comerciales y dependencias municipales, al que se accede por una pérgola que pretende ser un elemento vertebrador y de referencia en el barrio.

El impacto, el lenguaje y la imagen exterior tiene relación con las proporciones de la obra enterrada. Esta gran pérgola, de acero galvanizado y con un fondo vegetal, se desarrolla a lo largo de toda la fachada con una geometría que se adapta y se acentúa en el acceso principal de la estación. El agujero del pozo de geometría circular se enfatiza con un cielorraso más alto, acotado mediante unos paramentos vidriados donde se disponen las validadoras y los ascensores de acceso a la andana.

La estrategia adoptada en ambos casos para minimizar la sensación de vértigo y claustrofobia ha consistido en la fragmentación horizontal del espacio, introduciendo líneas continuas de luces en las pasarelas de mantenimiento.

Su pavimento es de chapa perforada de acero galvanizado en caliente, que proporciona diferentes cualidades de luz. Las dimensiones de los agujeros de la chapa son variables para dejar pasar más luz en la parte más honda del pozo.

La andana es un espacio situado a gran profundidad, siendo relativamente pequeño. Se planteaba que la iluminación surgiese del techo y de las paredes, haciendo así el espacio más transpirable. Una chapa perforada de acero galvanizado, separada del techo y paredes con iluminación por detrás, hace que el espacio dé una sensación de mayor amplitud. Es como si la luz saliera directamente de la superficie metálica.

Todos los cerramientos y sus subestructuras son de chapa de acero galvanizado en caliente y lacado, para garantizar fácil mantenimiento y durabilidad.

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