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EDIFICIO DE LABORATORIOS Y ALMACENES QUÍMICOS

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  • Situación: Campus de la Universidad de Alcalá, Alcalá de Henares, Madrid.
  • Promotor: Universidad de Alcalá, UAH.
  • Autor: HÉCTOR FERNÁNDEZ ELORZA
  • Constructora: JORACON SA.

A la hora de plantear una propuesta a las necesidades de la Universidad de Alcalá nos encontramos con un proyecto incómodo.

Por un lado surge la necesidad de agrupar los laboratorios de manipulación y almacenes de peligrosos productos químicos fuera de las facultades del Campus de la Universidad de Alcalá; por otro lado, el edificio no puede perder su ubicación central respecto a las áreas de docencia. ¿Cómo calibrar las decisiones arquitectónicas de un edificio al que, por su peligrosidad, todos desean alejarlo lo máximo posible, y no perder, en virtud de su buen funcionamiento, la condición de proximidad a los usuarios?

El edificio nace forzado a esconder su interior luchando contra el carácter de sus fachadas.

Frente a la condición dispersa del entorno, el edificio responde con carácter compacto: un volumen sin fisuras, sin ventanas, que esconde lo que no se quiere ver; un volumen hermético abierto al cielo que resuelve por medio de profundos patios la luz que la fachada le ha negado, patios que separan los cuatro grupos de laboratorios y almacenes, así como las salas de control y servicios, ventilando los espacios comunes; patios profundos que evitan el cielo para recoger la luz, ralentizándola, y distribuirla por el interior de una manera uniforme.

Frente a la ambigüedad de los edificios del contexto, la propuesta plantea en términos de escala la manipulación del proyecto, de sus puertas. A través de éstas no solo se entra y se sale del edificio, también se abre y se cierra espacialmente todo el proyecto: un cajón de puertas cerradas, abierto por medio de patios a la luz exterior, a su dimensión vertical, frente a las bocanadas de dimensión horizontal, recogiendo en su interior el horizonte en el preciso instante de la apertura de sus puertas. Frente al carácter uniforme, inerte y equivocado de los acabados circundantes en ladrillo, el edificio responde a través del carácter latente de sus paramentos: grandes palastros de acero galvanizado que reverberan, frente a la pasividad de sus vecinos, con los matices de la luz exterior y los colores del cielo.

Héctor Fernández Elorza