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PABELLÓN DE LA NATURALEZA EN CENTRO DE EDUCACIÓN MEDIOAMBIENTAL "EL CHAPARRILLO"

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  • Obra: Pabellón de la Naturaleza en Centro de Educación Medioambiental, "El Chaparrillo"
  • Situación: Finca "El Chaparrillo", Ctra. Porzuna, Ciudad Real
  • Autores: Javier Bernalte Patón, J.Luis León Rubio, Estudio de Arquitectura Bernalte León y Asociados, S.L.P.
  • Promotor: Consejería Medio Ambiente JCCM
  • Constructora: Blasierra, S.L

Con este proyecto se erige un umbráculo para los niños, un pequeño recinto natural próximo a Ciudad Real, donde los más pequeños juegan, aprenden del contacto íntimo con la naturaleza, escuchan sus susurros y, con la ayuda de los monitores, asimilar conceptos. Corren, entran, salen continuamente llevados por su inquietud.

El edificio, presente entre los árboles, parece negar su condición de artificio en la búsqueda de una permanente hibridación natural. Desde su levedad, a veces se diluye o disipa entre los árboles, otras se muestra como una sombra y, en ocasiones, ofrece la apariencia de una profusa y densa celosía, donde la secuencia infinita de jambas encendidas por el sol invita a entrar. La luz es caprichosa, y en función del instante provoca intensas variaciones perceptivas. Cuando lo acaricia, el pabellón se funde con la naturaleza gracias a los reflejos estacionales del entorno sobre su materialidad metálica. Cuando lo "quema", manifiesta su cualidad más tectónica a través del claroscuro.

El programa de necesidades demandado articula la jerarquía funcional deesta propuesta. Un cuenco de hormigón recoge el espacio destinado a exposiciones permanentes, donde el control de la penumbra se ejercita desde los bordes. Sobre este basamento enterrado se dispone un pabellón diáfano, versátil y modular, limitado por un diafragma perimetral manipulable por el usuario.

La relectura contemporánea del arquetipo popular "ventana-contraventana" permite acentuar en cada momento el espacio, para adecuarlo a usos variables y discrecionales. De este modo, si los practicables de vidrio permanecen abiertos y las contraventanas también, el pabellón es permeable, permitiendo la transversalidad de la actividad didáctica en un continuo fluir dentro-fuera. Si las contraventanas se orientan hacia poniente, se convierten en deflectores acústicos de una sala de conferencias. En otras ocasiones sirven de soporte para los dibujos de los niños, convirtiendo el pabellón en un recinto expositivo. En el caso más extremo, con el sistema totalmente cerrado, se consigue la oscuridad necesaria para una proyección.

El control y sistematización de los procesos constructivos ha permitido optimizar el tiempo, fabricando en taller todas las piezas de pabellón a similitud de un Mekano, mientras se ejecutaba el cuenco de cimentación.

El acero galvanizado acompaña a este proyecto en todo momento: en los elementos estructurales, en bandejas desmontables, en placas de trames, en las rampas de acceso, en las carpinterías pivotantes, en  paneles y estructuras móviles... Más allá de su incuestionable durabilidad y buen envejecimiento, el acero galvanizado aporta su capacidad para absorber, reflejar o difuminar la luz, fundiéndose unas veces con el entorno, mostrándose duro y tectónico en otras. Esta esencia camaleónica del material galvanizado ayuda a obtener un pabellón fenomenológico, donde todo lo que trasciende fuera repercute dentro. La diversidad de matices de cada ciclo estacional queda impresa en la superficie a través de la luz.

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