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CENTRO CULTURAL DELICIAS EN EL ANTIGUO MERCADO DE PESCADOS

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  • Obra: Fase de Ampliación del Centro Cívico de Delicias
  • Situación:  Avenida de Navarra 54, Zaragoza
  • Fecha de Inicio: Mayo de 2009
  • Fecha de Finalización: Diciembre de 2009
  • Arquitecto: Sebastián Cerrejón Hidalgo
  • Promotor: Gerencia Municipal de Urbanismo, Ayuntamiento de Zaragoza
  • Constructora: Bruesa Construcciones, S. A.

En el año 1960 se inaugura el Mercado de Pescados de Zaragoza, en la Avenida de Navarra, obra del arquitecto municipal Marcelo Carqué.

La nueva lonja proyectada respondía en su configuración circular, a doble altura e iluminado cenitalmente servía como lugar de puestos, que contaban cada uno con cámara de hielo y almacenamiento en el semisótano, zona de exposición en planta baja y oficina en la planta superior, volcada al vacío interior.

Al exterior un muelle, en forma de diente de sierra, resolvía la circulación, y la carga y descarga de camiones.

Arquitectura sencilla, de composición geométrica de volúmenes rotundos y resueltos con sabiduría estructural, destreza constructiva y funcionalidad, bastaba y era suficiente para dotar al edificio público del necesario significado y representatividad.

Pocos materiales como el hormigón, utilizado en la estructura, para resolver el cilindro y las cubiertas cónicas con cerchas atirantadas radiales y la envolvente de la fachaca con lamas, tambien de hormigón, para la protección solar que, según la posición e incidencia del sol, eran verticales al oeste y al este y horizontales al sur. El ladrillo y la mampostería de piedra utilizados para la construcción de los volúmenes secundarios que se conectaban al principal, formalizaban el conjunto arquitectónico.

En los año 80, y tras su cierre, se acomete un reforma de poco alcance: se redistribuyen los espacios interiores, se pintan las fachadas, se colocan pavés en la envolvente, se regulariza el muelle de carga exteriror, perdiendo su forma original y se dota de una instalación mínima para su puesto de funcionamiento como nuevo Centro Cívico de Delicias.

En 2006, ante el deterioro y el mal estado, se plantea la Adecuación Integral del Centro, contemplando dos actuaciones fundamentales: Por un lado, la Rehabilitación y Recuperación del antiguo edificio, que permitiese un funcionamiento y un uso adaptado a las nueva necesidades, normativas y confort climático. Y por otro lado, la Ampliación del espacio cultural y de investigación con el nuevo edificio.

El proyecto nace desde esta premisa y contempla ambas actuaciones en una actuación conjunta y de integración arquitectónica. La ejecución de la obra y por temas presupuestario se está desarrollando en dos fases, la primera, ya acabada, corresponde a la Ampliación con fondos estatales del FEIL 2009 y la segunda, a la Rehabilitación, ejecutándose en 2010.

Las claves e ideas de partida para la nueva propuesta ya estaban marcadas en el proyecto original de Marcelo Carqué y por tanto solamente había que rescatarlas y ponerlas en sintonía con nuestro tiempo y con nuestra manera de hacer:
"Arquitectura sencilla, de composición geométrica de volúmenes rotundos y resueltos con sabiduría estructural, destreza constructiva y funcionalidad, bastaba y era suficiente para dotar al edificio del necesario significado y representatividad.
Pocos materiales como el hormigon..."

Dentro de la composición geométrica aditiva de volúmenes adosados a un cuerpo principal, se contempla la ampliación, en este caso vertical, un prisma conectado al cilindro y que compositivamente forma parte del conjunto.

La escala, la proporción, la modulación, la forma, el ornamento y tantas otras referencias estaban ya ahí en el edificio viejo: zócalos, cornisas, celosías, horizontalidad, verticalidad...

El edificio mira, dialoga y responde a su entorno urbano. Resuelve el programa que se demanda de espacios para usos polivalentes y flexibles: talleres, aulas, salas de exposición, conferencias, seminarios, zonas para investigación y oficinas se organizan en las diferentes plantas apiladas, conectadas a través de un núcleo vertical de escaleras entrecruzadas, que se abren y se asoman a la Ciudad, ofreciendo su espació más público a la escena urbana de la Avenida de Navarra.

El ajustado plazo de ejecución de la obra (7 meses) exigía una construcción capaz de resolver los aspectos técnicos en tiempo y forma; y la elección de los sistemas y materiales a utilizar.

El hormgón armado HA-30 se usa para la estructura del edificio en muros, pantallas, pilastros y losas, soportando el espacio, configurando el núcleo vertical de comunicaciones y liberando el resto de la superficie para los usos demandados.

La planta, por tanto, mira y se abre a su única fachada posible. Se enfrenta a la orientación más desfavorable de Zaragoza donde el fuerte viento y el sol del oeste condicionan la solución de la fachada propuesta.

Para no perder la rotundidad del volumen propuesto, donde la pérdida de escala era necesaria, nos lleva a fragmentar la torre en bandas horizonates y a la elección de una envolvente que resuelve de un modo unitario todas las fachadas del edificio.

Una fachada ventilada ejecutada con una subestructura de perfiles y planchas de acero galvanizado y placas extrusionadas de aluminio marino. Al oeste se convierten en lamas, protegen del viento y de la incidencia del sol a modo de una gran celosía.
El núcleo vertical se abre y se enseña a la ciudad a través de un muro cortina también de acero y vidrio.

El acero galvanizado toma protagonismo en la obra y se utiliza tanto en el exterior como en el interior para resolver tanto revestimientos de paredes, techos continuos y registrables, por medio de bandejas de chapa estirada, así como, en elementos como barandillas y puertas.

Pocos materiales como el hormigón negro, el acero galvanizado, el aluminio y alguno más dan forma al proyecto.

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